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¡Imaginemos!
Soñemos un poco…

Imaginemos que Francisco realmente se decide a aplicar la “tolerancia cero”, que lo logra (que es otro asunto aparte) y que son obligados a apartarse del ministerio todos aquellos que estén implicados por acción, por complicidad o por negligencia en todos estos casos de pederastia y en los que todavía se van a destapar…

¿Cuántos obispos, cardenales y presbíteros deberían dejar el ejercicio del ministerio?

Imaginemos que son apartados los 300 presbíteros acusados en Filadelfia… o los 400 de Irlanda… o los 1880 de Australia… o los 300 depredadores de Pensilvania… y todo el resto… Sería numéricamente imposible sustituirlos…

¡Tendríamos que comenzar a pensar y organizar y vivir en iglesias locales sin presbíteros!

Imaginemos que Francisco les acepta la renuncia a los obispos chilenos que han reconocido como conferencia episcopal que todos han sido responsables y cómplices de la situación… ¿Dónde va a encontrar de golpe 34 obispos para sustituirlos?

¡Tendríamos que comenzar a pensar, organizar y vivir en iglesia locales sin obispos!

La realidad, la simple realidad numérica, nos está diciendo que el modelo eclesial constituido en base a cardenales, obispos, párrocos, etc. ¡Ya no es viable!

Hay muchos presbíteros y obispos y cardenales excelentes; pero su existencia no nos puede hacer dejar de ver la realidad del colapso del modelo de Iglesia.

La alternativa es radical: o no hay tolerancia cero o no hay suficientes presbíteros y obispos para sustituir a todos lo que deben ser apartados del ministerio.

Y eso sin entrar al tema teológico de la eclesiología; o al tema de género del lugar de la mujer en las estructuras eclesiales; o al tema del lugar del laicado con un pleno reconocimiento de su bautismo; o al tema de las estructuras y procesos de formación; o al tema del ejercicio del poder; etc. Habría que abordar, además, las causas que han llevado a esta crisis del modelo eclesial.

Otro tema aparte es de la credibilidad. El obispo de Pensilvania acaba de afirmarlo al hablar del sínodo de la juventud: "En la actualidad, los obispos no tendrían ninguna credibilidad al referirse a este tema".

Se trata, como han dicho, de un cáncer con metástasis que alcanza a todo el cuerpo eclesiástico: cardenales, obispos, sacerdotes, miembros de la Curia romana, congregaciones religiosas, educadores en seminarios, noviciados y colegios religiosos, etc.

La simple realidad numérica nos dice que el modelo actual ya no se puede sostener. Si lo leemos como signo de los tiempos, al estilo de Jesús, las consecuencias y los desafíos son muy claros…

¡Otro modelo de Iglesia es posible y necesario y urgente!

En su encuentro con las víctimas en Irlanda, Francisco ha afirmado: "Jesús está llamando desde dentro para que le dejemos salir de esta Iglesia llena de corrupción y suciedad".

Nos encontramos ante el desafío y la oportunidad de dar el paso a otro modelo eclesial. Recordando el aniversario de Medellín y el camino de Puebla y Aparecida encontramos la posibilidad de retomar ese camino que se había iniciado y que luego fue tan atacado por la iglesia clerical: La Iglesia de los pobres en Comunidades Eclesiales de Base. Una Iglesia no clerical, no centralizada, construida desde la base a partir de los múltiples ministerios laicales, con relaciones horizontales y no jerárquicas, con participación abierta de mujeres y varones y en la que nadie es excluido por ninguna razón, abiertas al diálogo con todas las otras experiencias religiosas, insertas en la realidad del pueblo y con fuerte compromiso para el crecimiento del Reino.

¿Se atreverá Francisco a llevar la tolerancia cero hasta sus últimas consecuencias? ¿Podrá hacerlo? Lo que está en juego es muchísimo, por eso las resistencias y los ataques para frenarlo y hasta quitarlo.

No basta con decir de palabra que lo apoyamos y rezar por Él. Se trata de empujar también nosotros y nosotras para que el cambio de modelo se realice. En la reunión de Francisco con los jesuitas de Irlanda quedó planteada la pregunta: "¿Qué puedo hacer yo para descubrir los abusos ocultos y ayudar a las víctimas para que sigan adelante?".

Atención también a nuestras mismas estructuras de congregación que pueden estar repitiendo el modelo inviable y antievangélico de Iglesia. Abuso sexual, abuso de poder y abuso de conciencia van juntos, ha dicho Francisco.

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