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Horror y violencia contra las comunidades de los ashaninkaPuerto Ocopa es una localidad del distrito del Río Tambo, provincia de Satipo (Junín). Se trata de una de las zonas más afectadas por la violencia del grupo terrorista Sendero Luminoso (PCP-SL) que a finales de los años ochenta y principios de los noventa asedió esta y otras comunidades ashaninka de las cuencas de los ríos Ene, Tambo y Perené, en la Selva central de Perú. Comunidades enteras fueron secuestradas y miles de nativos asesinados (véase Fides 10/12/2015). En medio a este escenario del horror, la misión franciscana Santa Teresita ha resistido y se ha establecido allí para ayudar a las víctimas.

Actualmente, después del grave terremoto que el pasado 13 de agosto ha golpeado al país,la zona principal de la casa de acogida franciscana ha quedado inutilizable. Las paredes de ladrillo y calicanto de esta construcción de más de 50 años se han resquebrajado, sus ocupantes, 54 niños asháninkas huérfanos o en situación de pobreza, han tenido que abandonar la estructura. Cintas amarillas con indicaciones de peligro prohíben el acceso

“La casa, que ahora esta devastada por el terremoto, fue refugio de familias y niños huérfanos”, ha explicado la hermana Nélida Vicente, madre superiora de las Hermanas de la Caridad, en una nota recibida en la Agencia Fides.
“En 1987 llegaron los terroristas” recuerda la madre Benita, quien vive en la misión desde 1982. “Al principio los senderistas buscaban adoctrinar a la comunidad e integrarla a sus huestes. Varios creyeron en las promesas de justicia social y se unieron a Sendero Luminoso. Pero la mayoría, los rechazó. Hacia inicios de los años noventa, las acciones de sendero empezaron a ser más agresivas y con prohibiciones de todo tipo. Nos decían que no podíamos salir, que no podían llegar aviones, recibir gente. Todo estaba prohibido”, cuenta la religiosa. “Cuando venían los terroristas durante la misa todos se tiraban por el suelo, grandes y pequeños. Otras veces, llegaban de noche con dinamita y los niños se escapaban”.

Según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), Sendero Luminoso ha secuestrado a unos 10 mil ashaninka. “En el monte, los senderistas sometían a las personas a condiciones de esclavitud. Sus llamados 'Comités de Base' eran, en la práctica, campos de concentración. Los nativos realizaban trabajos forzados para alimentar a sus secuestradores, las mujeres eran violadas, y si alguien intentaba huir o no se sometía al pensamiento del ex líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reynoso, era asesinado. En muchos casos, los asesinatos de los rebeldes debían ser presenciados o ejecutados por la propia familia”, continúa la hermana Benita.

Según la Comisión, durante el “holocausto ashaninka” desaparecieron unas 40 comunidades y murieron 6 mil nativos, poco más del 10% de su población, que en 1993 se estimaba en 55 mil.
Sgún el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), gracias a iniciativas conjuntas, se rescataron a unos 2,800 asháninkas . “La casa hogar Santa Teresita llegó a albergar a unos ochocientos, entre hombres, mujeres y niños. A pesar de ello, los rescates no atenuaban la tragedia. Niños y adultos llegaban al refugio en estado de desnutrición o agonizantes y muchos morían, principalmente los más pequeños. Y los que sobrevivían tenían que convivir con el recuerdo de sus padres muertos o del horror de los campos de concentración senderistas. A más de 20 años de la barbarie, con sus 915 habitantes, la pequeña comunidad de Puerto Ocopa parece estar vacía y silenciosa”, concluye la hermana Benita.

Fuente: Agencia Fides

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