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migrantesLa situación de pobreza extrema, la exclusión social, la falta de desarrollo, los sistemas injustos operantes en Latinoamérica y en otros países del mundo, la violencia, y otras realidades lacerantes provocan “muertes prematuras”.

Niños que mueren por hambre, desnutrición o falta de medicinas. Madres que mueren al dar a luz a sus hijos o por enfermedad común. Desintegración familiar por múltiples causas entre ellas las emigraciones, el desempleo, la falta de subsistencia. Falta de techo, tierra y trabajo; hace que numerosas personas hombres y mujeres, sobre todo en edad joven, emigren en particular a Estados Unidos de Norte América. Son millones de hispanos y latinoamericanos los que viven en ese país desde hace ya varias décadas y otros que han llegado recientemente.

De todos es conocido el sufrimiento de los migrantes. Estos migrantes son seres humanos y estos seres humanos, son “nuestros hermanos”. Cada uno, -ha dicho el Papa Francisco- “somos guardianes de nuestros hermanos” y Dios nos preguntará: ¿Dónde está tu hermano? Estos hermanos nuestros, padecen sufrimientos producidos por las realidades que se comen sus carnes, se comen sus vidas en los países de origen. Una fuente de sufrimiento se origina en la falta de oportunidades para acceder a documentos legales para viajar con seguridad; sufrimiento por el endeudamiento personal y familiar para pagar a los traficantes o “coyotes” que cobran precios altísimos.

No se puede olvidar el sufrimiento de los emigrantes. En el caso de sudamericanos, centroamericanos y otros países, es sumamente peligroso cruzar México indocumentado, evadiendo la autoridad y migración estatal mexicana, evadiendo las estructuras de narcotráfico y de crimen organizado que en México y otros países nuestros, sobreabundan como es de conocimiento público.

Cruzar la frontera entre México y Estados Unidos de Norteamérica, es un acto titánico y heroico, de riesgo extremo. La realidad más dramática la enfrentan los migrantes más pobres, porque por falta de dinero, eligen las opciones menos costosas, pero más arriesgadas y de peligro extremo. Este tipo de viajes implica cruzar la frontera México-Estados Unidos, caminar por el desierto para evadir el control migratorio, pero ser perseguido con vehículos y helicópteros por la autoridad estadounidense. Los migrantes padecen atormentados por el cansancio, el hambre y el frio que no dan tregua. La angustia de recorrer la ruta de la muerte, la tristeza de la tierra y la familia que dejaron atrás y que no saben si volverán a ver. Allá en su ciudad o pequeño poblado quedó atrás esposa, hermanos, padres, amigos, familia, identidad cultural e historia. Los lobos y las fieras del desierto no perdonan y corroen a quien se quede tirado por el frio o desmayado por el cansancio, el agotamiento y el hambre. De día quema el sol y de noche el frío.

Muchos mueren en el desierto, cada día hay familiares buscando a quienes han partido, y de quienes no se ha sabido más. Algunos vecinos fronterizos recorren la zona para levantar cuerpos muertos, algunos ya comidos en parte por las fieras y perros de monte. También recogen prendas, zapatos, ropa completa o restos de ropa. Estos vecinos humanitarios hacen fotografías de las prendas encontradas, o de los restos de cuerpos hallados y las suben a las redes sociales con la intención de que algún familiar pueda al menos enterarse, saber sobre el paradero del ser querido y encontrar algo de reposo porque la vida hay que seguirla.

Si el migrante logra cruzar la frontera y el desierto, tendrá que huir, ocultarse de la migra que los perseguirá como lobos. Andarán anónimos en esa sociedad en la que el hombre ya no cuenta. En esas condiciones no tendrán derechos y si logran algún trabajo y no les pagan lo justo o lo acordado, no podrán reclamar, tendrán que asumir la frustración y el dolor en silencio

Si la guardia migratoria los detecta, el “coyote” abandonará el grupo y huirá. Si el migrante es llevado preso y encarcelado será puesto entre los reos comunes y peligrosos por el único delito de haber “ofendido a los Estados Unidos”, por haber ingresado al país sin autorización e indocumentado. No tendrá nadie que lo defienda y será deportado sin misericordia. Pero antes de ser deportado será maltratado al extremo y metido a la cámara fría para que escarmiente, y se arrepienta de haber emigrado. Muchos testimonios de migrantes coinciden en experiencias de sufrimiento extremo. En el caso de las mujeres, peor aún son sometidas a vejámenes.

Un indocumentado mexicano instalado en las periferias de McAllen, Texas, a pocos kilómetros de Reinosa, hablando del sufrimiento que significa vivir en esas condiciones dijo: “si alguien puede dar a conocer cómo vivimos, nos ayudarán a “salir de la oscuridad”.

Con la realidad actual de la nueva política estadounidense, en tiempos del presidente recién electo, los migrantes son tratados como roedores obligados por el ICE y sus jefes bajo los decretos del nuevo presidente a ocultarse como puedan.

Ciertamente ante la situación actual de los migrantes, muchos sectores de la sociedad estadounidense, organizaciones, alcaldes, iglesias y otros han reaccionado creando lugares de refugio, apoyo legal y ciudades santuarios para protegerlos.

La realidad para los migrantes en particular mexicanos, hispanos y latinoamericanos, es dura. La incidencia en favor de ellos debe ser por parte de la iglesia, aún más firme y concreta. Mientras se redacta este editorial dedicado a ellos, no nos imaginamos siquiera cuantos migrantes están pasando por estas situaciones dramáticas e incluso muriendo. Lo mucho que se pueda hacer por ellos y por nuestros países para condiciones más justas, siguen siendo muy poco, pero es necesario. No basta con la asistencia, como dijo Monseñor Gómez, actual vicepresidente de la Conferencia episcopal de Estados Unidos: “es necesaria una reforma legal en favor de los migrantes”. Hoy por hoy la ley los persigue, por eso no hay que resignarse.

Algunas semanas Noticelam no se publicó por reestructuración de los espacios virtuales, pero ya hemos restablecido este servicio.

En esta edición de Noticelam les ofrecemos las informaciones de los departamentos, escuelas, y otros organismos del CELAM. También les ofrecemos informaciones muy importantes de algunas conferencias episcopales como Ecuador, Paraguay y Guatemala entre otras. Les ofrecemos el mensaje del Papa a los movimientos populares y temas de iglesia Universal.

Le invitamos como siempre a leer esta edición y compartirla y que el Evangelio sea nuestro camino, que la construcción del Reino de Dios sea nuestra meta y la solidaridad y compromiso, sea nuestro modo práctico de ser cristianos.

Buena y bendecida Cuaresma 2017

Fraternalmente: Noticelam

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