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Marc Ouellet Misa Asamblea CELAM"El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio" ha expresado el cardenal Marc Ouellet, iniciando su intervención con el discurso que pronunció el Papa Francisco con motivo de la conmemoración del 50º aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, celebrado en octubre de 2015. Un camino de reflexión teológica y pastoral – ofrecido por el cardenal al episcopado latinoamericano – para luego solicitar una conciencia de la urgencia de la Iglesia contemporánea de sentir y vivir sinodalidad "en la lógica de la fe en el llamado de Dios a su pueblo".

La sinodalidad no es organización sino comunión con Dios
“La sinodalidad – ha observado el Prefecto de la Congregación de los Obispos – no significa organización sino la comunión íntima con Dios, que se traduce en un testimonio visible”, como enseña el Papa Francisco, de “una elección que no es solamente de estilo sino de sustancia”, que pide a toda la Iglesia “una conversión misionera”, “involucrando a todos en dar testimonio del Evangelio”. "Obviamente – ha explicado el cardenal Ouellet – los obispos permanecen en el centro de la Iglesia sinodal”, “pero se les insta a hacer un esfuerzo para transformar la actividad pastoral en clave sinodal”.

No dejarse homologar a la mentalidad e ideologías del mundo
“No se trata – ha continuado – solo de consultar más adecuadamente al pueblo de Dios, sino de reconocerlo habitado por la presencia del Espíritu en la raíz de su fe, configurando así su pertenencia ontológico-sacramental al Cuerpo de Cristo”. “La dimensión operativa de la sinodalidad es significativa en la medida en que se camina en la fe, siguiendo el Evangelio, yendo al encuentro de las varias culturas con un dinamismo evangelizador, sin dejarse homologar a la mentalidad y a las ideologías mundanas”.

 

El Colegio Episcopal no es la suma de los obispos responsables
El purpurado después se centró en el “profundo vínculo” entre el concepto de sinodalidad y colegialidad; de hecho, la sinodalidad eclesial se manifiesta y se realiza a través del ministerio de los obispos. Pero si la Iglesia universal - continúa – no es “ni la suma de las Iglesias particulares ni una federación de Iglesias particulares”; “tampoco el resultado de su comunión”. La Iglesia Universal es, por tanto, “una realidad que precede” y del mismo modo, puntualiza, “el Colegio episcopal no es la suma de los obispos responsables de las Iglesias particulares, ni el resultado de su comunión, sino que es un elemento esencial en la Iglesia universal, que precede a cada Iglesia particular.”

Superando una cultura eclesiástica fruncida en sí misma
Mirando el contexto latinoamericano, el cardenal Oullet invitó a sus obispos a superar algunos paradigmas aún "muy presentes en la cultura eclesiástica", y se lamentó de la Comisión Teológica Internacional, que en un estudio sobre la sinodalidad en la vida y misión de la Iglesia, publicado en marzo de 2018, señala: “la concentración de la responsabilidad de la misión en el ministerio de los Pastores; el insuficiente aprecio de la vida consagrada y de los dones carismáticos; la escasa valoración de la aportación específica y cualificada, en su ámbito de competencia, de los fieles laicos y dentro de ellos, de las mujeres”.

Consultar y formar a líderes comprometidos con la vida pública
De ahí el deseo del Cardenal Ouellet de una "participación más decisiva y significativa de los laicos en la vida pública", llevando a cabo "con determinación el diálogo entre pastores y políticos, a través de reuniones y diálogos a varios niveles", que pueden ofrecer una capacitación adecuada a los cristianos comprometidos en la vida pública. Además, aseguró que "es legítimo" aceptar la iniciativa de una formación de líderes católicos que se está extendiendo con entusiasmo en el continente después de una reunión muy estimulante en Roma, "con una amplia y calificada participación de personalidades masculinas y femeninas".

 

Combatir la mentalidad machista y los abusos contra las mujeres
“América Latina – destacó fuertemente el cardenal Ouellet – necesita una sinodalidad con las mujeres, es decir, una revisión radical de la situación de la condición femenina en el continente, para dar un salto cualitativo que cambie la mentalidad machista, que luche por combatir la violencia sufrida por las mujeres, la explotación y la pobreza que se suma al abuso y al abandono”. “Esta prioridad – ha dicho – es mucho más necesaria porque las mujeres hoy, aunque en virtud de una mejor formación respecto del pasado, son los pilares de las comunidades parroquiales, pero a menudo sufren de la mentalidad clerical de los pastores. El acceso que han tenido a la educación superior constituye un hecho cultural de enorme importancia, que ya no justifica más que se les relegue a roles marginales y se les deje aparte en los procesos de toma de decisiones. La vitalidad de una Iglesia sinodal en América Latina dependerá de la conversión cultural, que supone la promoción auténtica y urgente de las mujeres en el continente”.

La Iglesia necesita la fe de los jóvenes
Al final de su intervención, Ouellet recuerda que no se debe descuidar a los jóvenes: “la Iglesia necesita su entusiasmo, sus intuiciones de fe, tal y como escribe Francisco en la Exhortación Apostólica Christus vivit”.

 

Una comisión de ocho obispos trabajará en la reestructuración pastoral del CELAM
Por otro lado, la Asamblea General del CELAM aprobó la elección de una comisión de ocho obispos que junto a la Presidencia trabajarán en la reestructuración pastoral de sus departamentos.

Según la determinación de la Asamblea por cada región se eligieron dos obispos que se encargarán de plantear las líneas de acción que permitan responder a las necesidades pastorales específicas.

Este grupo de obispos completa el equipo de directivos del organismo de comunión eclesial:

Región de Centroamérica y México Camex
– Monseñor Angel Garachana Pérez, obispo de San Pedro Sula – Honduras, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras.
– Monseñor Leopoldo González González, obispo de Acapulco, Guerrero, México.

Región de países bolivarianos
– Monseñor Norbert Klemens Strotmann Hoppe, obispo de Chosica – Perú.
– Monseñor Jesús de Zárate Salas, arzobispo de Cumaná – Venezuela.

Región Cono Sur
– Monseñor Carlos María Collazzi Irázabal, obispo de Mercedes – Uruguay.
– Monseñor Santiago Jaime Silva Retamales, obispo castrense de Chile.

Región Caribe
– Monseñor Rubén Antonio González Medina CMF, obispo de Ponce – Puerto Rico.
– Monseñor José Dolores Grullón Estrella, obispo de San Juan de la Maguana -República Dominicana.

(Tomado de: religiondigital.org)

 

Presidenta de la CLAR en seminario sobre la AmazoníaLa hermana Gloria Franco ODN puso el acento en las metáforas literarias, las imágenes y la reflexión pausada. Comenzó su exposición, haciendo memoria de todas las mujeres que en el mundo “arrullan, sostienen y jalonan la vida en la Amazonía”. Entre ellas, recordó particularmente a la Maria Inés Vieira, Presidenta de la Conferencia del Brasil, quien “ha recorrido caminos, cruzado ríos y se ha dejado amazonizar”.

Bienestar humano integral y cercanía con el otro
Gloria Franco fijó su atención en el hecho de que la Amazonía está en el corazón de la Iglesia para redescubrir su rostro y para emprender nuevas rutas que hagan posible para todos, el cuidado de esta Casa Común”. En este sentido, planteó: “Las personas y comunidades que habitan los pueblos amazónicos, con sus voces y clamores, nos ayudan a entender cada vez más que el bienestar integral humano pasa por acercarnos a la realidad del otro”.

La Hermana subrayó que el lugar donde estemos situados determina nuestro modo de estar y de relacionarnos con el mundo: “El territorio, lo que vemos, las sensibilidades que tenemos, los criterios desde donde nos ubicamos, ver, escuchar, conocer, inculturarse, se constituyen en imperativos cuando de lo que hablamos es del bienestar integral humano”.

Comprender la identidad amazónica
La ponente añadió: “La amazonia es importante para el bienestar integral humano porque es fuente de agua. El Bioma amazónico contribuye, manteniendo su integridad identitaria, con el bienestar de los vivientes garantizándonos este recurso vital. Además, es fuente de medicinas, es un campo inmenso para la salud, es fuente de recursos alimentarios. Nos ofrece más de 200 tipos de frutas comestibles. Incontables especies de peces, solo entre 2014 y 2015 fueron descubiertas 93 nuevas especies, y otros recursos: bosques, minerales, suelo”.

También, “La amazonia se constituye en fuente de inspiración: literaria, folclórica, cultural. Sus selvas, ríos, insectos, aguas, se insertan en la literatura, la música y las artes plásticas”.

La Amazonía es también potencial de espiritualidad. “Este contexto invita a sumergirse en los misterios de la naturaleza y a situarse desde valores como el silencio, la gratuidad y la sencillez. Dios se manifiesta en el ambiente amazónico y en los pueblos ancestrales. Desde ellos podemos aprender el respeto, la comunión de las criaturas todas, los límites en el uso de los recursos naturales, los valores evangélicos presentes en esta realidad. Es ejemplo de interdependencia. El bosque se mantiene en pie por la cercanía de los árboles, su interdependencia, todo está conectado, hidrografía, fauna, flora, suelo. En la amazonia vive el 20 % de la fauna del planeta”.

Importancia para la vida
La expositora señaló que la Amazonía es fundamental para el equilibrio climático. Afirmó: “Gran parte del equilibrio del planeta depende de los biomas húmedos tropicales de la Amazonía y del Congo. Es una fuente de bienes de la creación, dada la riqueza y la diversidad de los bosques que ayudan a mantener el ciclo de las lluvias, a equilibrar el clima, a fertilizar las tierras bajas y la flora del océano. Gracias a los vientos una gran parte del continente sudamericano resulta beneficiado”.

La Hermana Franco recalcó la necesidad de acercarnos a la Amazonía desde la admiración y la incertidumbre, porque “Toda persona, todo territorio es tierra sagrada. Es un enigma indescifrable, una tierra virgen, imposible de delimitar y calcular. Todos pertenecemos al mismo género humano y sin embargo, no logramos conquistar el misterio que nos habita, somos maravillosamente distintos en culturas, criterios, sensibilidades, gustos, religiones”.

La diferencia es puente
Insistió: “La diferencia es puente, posibilidad, riqueza, es condición para el encuentro, sin embargo, nosotros, los seres humanos, hemos hecho de la diferencia, una bandera con la que nos cubrimos el rostro, una frontera y minamos el área aledaña para impedir el paso a los extraños, una consigna que nos ensordece e incapacita para escuchar otras voces y clamores”.

En este contexto recordó la obra “El Principito” de Antoine de Saint Exupery en el pasaje que dice: “"A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”

Inspirada en este fragmento, afirmó: “Solo amamos aquello que conocemos y convivir, es el arte de conocernos, de acercarnos, de tener la relación, de vivir en compañía”. Porque “Todo ejercicio de sana convivencia requiere de conciencia y memoria” … “Solo la conciencia nos hace aptos para la compasión, capaces de sentir con y de vivir para los demás; la conciencia nos da entrañas de misericordia y nos lanza a la solidaridad”.

Pero también, añadió, “La valoración de la diferencia, la verdad, la reparación, la reconciliación, exigen memoria. Es como el recurso que nos mantiene en estado de centinelas, que hace posible conservar el vínculo con el origen, con el ancestro, con el amor primero, la verdad primigenia, y por qué no, con el dolor imborrable, con la escena que marcó la existencia y cambió el rumbo”.

Imposible vivir sin raíces
Gloria Franco insistió: “Es imposible vivir sin raíces, sin el ancla a tierra que nos devuelve al origen y nos permite recuperar la dignidad, recordar para lo que estamos hechos y empeñarnos entonces en la mesa común, en el territorio sin fronteras y en una abundante vida para todos. En este hoy, la Amazonía se constituye para el mundo en conciencia y memoria que nos sitúa de cara a una verdad fundamental: somos diferentes, pero estamos conectados y llamados a convivir en condición de hermanos. El modo de configurar la convivencia entre diferentes es el desafío del siglo XXI para aprobar nuestro nivel de humanidad, nuestra identidad cristiana.”

Y continuó: “El bienestar humano integral solo será posible si no nos hacemos sordos a este grito que nos llega desde todas las fronteras de la tierra y que la amazonia nos lo recuerda con su melodía cotidiana porque ella sí sabe danzar y relacionarse con la diversidad de la vida”.

La Hermana Gloria finalizó su exposición recordando al Obispo Pedro Casaldáliga autor del poema que transcribimos a continuación.

Es tarde
pero es nuestra hora.

Es tarde
pero es todo el tiempo
que tenemos a mano
para hacer el futuro.

Es tarde
pero somos nosotros
esta hora tardía.

Es tarde
pero es madrugada
si insistimos un poco.

(Tomado de: vaticannews.va)

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Compartimos el comunicado que los miembros participantes de la Asamblea General Ordinaria del CELAM, emitieron este jueves 16 de mayo.

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(Tomado de: fidesdiariodigital.com)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Celam camina hacia el cambioSon cuatro los aspectos en los que se han recogido las más importantes líneas que han emergido en los diálogos y exposiciones como parte de la reflexión y búsqueda que ha emprendido el Celam hacia un futuro inmediato. Esta vez, aunque estaba programado no se pensó de momento trabajar un nuevo plan Global para el cuatrienio que inicia, como ha sido costumbre en este tipo de asambleas. No se nombraron presidentes ni comisiones de obispos responsables de las Escuelas y Departamentos del Celam. Se conformó en cambio un grupo de ocho obispos representativos de las diferentes regiones de Latinoamérica y el Caribe que se encargará de emprender la re-estructuración del Celam. Impulsando ese proceso, el Celam ha reflexionado algunas lineas generales que reflejan el espíritu de búsqueda.

No se anotan las situaciones problemáticas, sino las líneas directrices que podría asumir el CELAM en estos años venideros para afrontar pastoralmente, desde su identidad y misión, la compleja realidad latinoamericana y caribeña, desde sus diversos ángulos.

Estas son las lineas Generales.

1.- Líneas Generales
El CELAM debe preguntarse constantemente, y con mayor razón en esta hora, ¿qué quiere Dios de esta Institución en este momento de la historia?

Nos debemos meter en la corriente de conversión pastoral que nos ha propuesto Aparecida y sobre la que ha insistido el Papa Francisco. El CELAM debe animar e ir adelante en el camino de la conversión pastoral.

El CELAM necesita un nuevo Pentecostés, una irrupción del Espíritu Santo, para anunciar a Cristo hoy, con mayor valentía, audacia, iniciativa, en todos las latitudes de América Latina y el Caribe,

Es necesario construir un Plan Global que sea más realista, más acorde, con el espíritu evangélico, que tenga mayor incidencia y que se ajuste al ser y a la misión del CELAM.

Hay que definir las acciones significativas que podría adelantar el CELAM, más al estilo de servicios.

2.- Desafíos frente a la estructura
Conviene aprender la sinodalidad desde una estructura sinodal en el CELAM.

Hay que acompañar de cerca el proceso de construcción de la nueva sede del CELAM.

Hay que evitar que el CELAM, como oportunidad y proyección evangelizadora, se limite a Colombia. Podría pensarse en sedes descentralizadas del CELAM ubicadas en donde haya más necesidad u oportunidad.

Hay que procurar que el CELAM viva en disposición de salida, de diálogo continuo con las CCEE del Continente.

Hay que atender al problema financiero. Es necesario, a este respecto, revisar el portafolio de inversiones para optimizarlo.

Hay que tener estructuras más ligeras, más participativas, menos burocráticas y menos clericalistas.

Es necesario revisar la carta de navegación del CELAM y repensar su estructura, comenzando por una evaluación rigurosa de los procesos internos del CELAM: contabilidad, talento humano y certificación legal todos los procesos. Hay que dar continuidad y consolidar los procesos de organización interna: situaciones laborales, contabilidad, racionalización del gasto, de acuerdo con las leyes vigentes en Colombia.

La propuesta pastoral que mira al 2033, como aniversario de la redención y de la manifestación guadalupana, debe ser clara y priorizar aquellos propósitos que identifican el ser y la misión del CELAM.

Es necesaria una “re-presentación” del CELAM ante las CCEE. Inclusive se sugiere un trabajo de base: visitar a las Conferencias, hablar con los directivos, hablar de la reestructuración del CELAM, escuchar las necesidades de las Iglesias locales.

Se podría pensar en un servicio por áreas; es decir prestar a la Iglesia latinoamericana y caribeña servicios que sean prioritarios. Así se concentraría el trabajo en 8 o 10 programas y no en 80 o 100 programas.

Hay tres dimensiones importantes en una reestructuración del CELAM, a las que debe darse prioridad: la formación de agentes y líderes, sacerdotes y laicos; el permanente discernimiento de la realidad; la elaboración de subsidios pastorales y el acompañamiento a los planes de trabajo de las Conferencia Episcopales, en la medida en qué éstas lo soliciten.

Nunca podemos olvidar preguntarnos: ¿Qué piden las CCEE al CELAM? ¿Qué piden los organismos eclesiales regionales al CELAM? ¿Qué pide la Asamblea al CELAM?

3.- Desafíos eclesiales
Se requiere un cambio también de parte de las CCEE, que deben aportar a la reestructuración del CELAM. Hay que incentivar una línea de trabajo en este sentido: motivar a las Conferencias para que participen en la renovación del CELAM.

Hay que partir en todo el trabajo del CELAM de una visión amplia y universal de la misión de la Iglesia.

Es prioritario optar por: la sinodalidad, la animación de la comunión, el diálogo con el mundo, la formación cristiana de los líderes, el servicio de los pobres.

Se debe privilegiar la línea de la formación de líderes en todos los campos, especialmente a partir de la Doctrina Social de la Iglesia.

El CELAM debe fortalecerse como espacio de comunión entre las Conferencias Episcopales de América Latina: que sea familia, espacio, herramienta para la comunión. Hay que promover la unidad en la Iglesia, a partir de la conciencia de que todos en ella somos “bautizados y enviados”.

Hay que repensar el CEBITEPAL, porque ofrece muchas posibilidades evangelizadoras que no se están realizando en este momento. Especialmente, se debe pensar en una institución más pastoral, así como se concibió al principio.

El CELAM debe siempre traslucir la comunión efectiva y afectiva con el Santo Padre: rodearlo, acoger su enseñanza, defenderlo, suscitar la oración por él.

Se debe impulsar una corriente evangelizadora poniendo en primer plano a los pobres, las mujeres y a los jóvenes.

Es necesario proponer la evangelización en clave de humanización.

Se debe continuar el trabajo con los obispos eméritos: reunirlos, escucharlos, acudir a y aprovechar su experiencia de los Obispos eméritos.

Hay que enfatizar la línea de trabajo para la promoción vocacional, no sólo pensando en las vocaciones a las sagradas órdenes y la vida consagrada, sino, y ante todo, a la vocación cristiana.

Se espera del CELAM un testimonio profético y misionero.

Hay que enfrentar el tema de los abusos contra menores de edad: debemos pensar en iniciativas comunes para la prevención y crear vínculos permanentes para compartir lo que viene haciendo cada Conferencia Episcopal en esta línea.

Hay que abordar en su real dimensión el tema de la Iglesia en la ciudad.

Es necesario atender al tema del pentecostalismo o, más generalmente, las carácterísticas del fenómeno religioso en América Latina y el Caribe. Se debe impulsar la reflexión y la acción en torno a la problemática de las sectas y al fenómeno de la indiferencia religiosa.

Se debe fortalecer el acompañamiento y animación a los obispos mismos.

4.- Desafíos socio – políticos
Hay que trabajar más por la formación de los líderes sociales, desde la Doctrina Social de la Iglesia.

Hay que prestar atención al acontecer político de nuestros países y alertar sobre el debilitamiento de las democracias. Frente a democracias tenues, formación para un verdadero compromiso socio–político que tienda al bien común.

Se deben impulsar, a través de las Conferencias Episcopales, acciones pastorales para incidir desde el Evangelio en problemáticas comunes de los pueblos latinoamericanos y caribeños: adicciones, corrupción, migraciones, pobreza, devastación ecológica, marginación e inequidad social, violencia, desintegración familiar.

Es necesario establecer una coordinación intraeclesial y con otras instituciones para atender a las migraciones; hay que tener en cuenta las muy diversas situaciones de los migrantes, aun aquellas que se dan al interior de las grandes ciudades.

Es necesario fortalecer la acción en torno a la familia, para contrarrestar las nefastas consecuencias de la crisis en la que ella está sumida.

Hay que enfocar el tema de la Ecología Integral: la Iglesia se acredita por las luchas sociales, pensando en el bien de todos.

Conviene enfatizar el trabajo pastoral que tenga en cuenta todas las implicaciones de la nueva inteligencia artificial.

5.-  Asamblea General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe
Se debe considerar la posibilidad de realizarla:

Para afrontar los nuevos desafíos que aparecen en el Continente

Para ser voz profética en medio de tantas situaciones problemáticas

Para fortalecer la unidad de la Iglesia latinoamericana y del Caribe

Para reimpulsar la tarea evangelizadora

(Tomado de: prensacelam.org)

david“El Instrumentum laboris creo que es un documento donde están los sueños, los anhelos, las preocupaciones de la Iglesia amazónica y muchas cosas que van más allá, las preocupaciones de los pueblos amazónicos y de los pueblos indígenas”, lo dijo Mons. David Martínez de Aguirre Guinea, O.P., Obispo titular de Izirzada, Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, Perú, recientemente nombrado Secretario Especial del Sínodo para la Amazonía, tras concluir el segundo encuentro del Consejo Pre Sinodal en el Vaticano.

 Tomar conciencia de la Amazonía

Dialogando sobre la aprobación del Documento de Trabajo del próximo Sínodo Panamazónico, el Obispo de Puerto Maldonado dijo que, este segundo encuentro de la Comisión Pre Sinodal, de este Sínodo Panamazónico, anunciado por el Papa Francisco, ha tratado de trabajar el Instrumentum laboris, documento que va a ser la base sobre la cual los Padres Sinodales, en octubre, podrán ir elaborando sus reflexiones y podrán ir marcándose este objetivo de buscar nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral.

 “Lo que ha tenido lugar en estos días ha sido el trabajo que han realizado unos expertos. Hemos tenido un proceso muy bonito y muy interesante que va enmarcado en esta sinodalidad que el Papa Francisco nos está recordando a todos, que además es importante en la Iglesia y que él está queriendo impulsar y darle forma a este proceso sinodal”.

¿Qué Iglesia queremos ser?
Asimismo, Mons. Martínez explicó que, los trabajos de esta segunda reunión representan una etapa muy importante de escucha. “Se ha realizado un trabajo arduo que se ha diseminado por todos los rincones y los ríos de la Amazonía, donde los pueblos indígenas, las comunidades ribereñas, las poblaciones urbanas han tenido un proceso de reflexión, de tomar conciencia de la Amazonía como un territorio común, como una realidad interrelacionada entre sí, interrelacionada con las personas; se ha tomado conciencia de esto y se ha pensado que nuevos caminos – y nos hemos preguntado dijo el Secretario Especial – en que momento de la historia estamos y cuál es la nueva Iglesia que queremos. No tanto una Iglesia actúe con y en los amazónicos, sino como amazónicos, que Iglesia somos y que Iglesia queremos ser, también en diálogo con quienes no se sienten parte de la Iglesia”.

Proceso de escucha y metodología participativa
De este proceso de escucha, de diálogo, de reflexión, precisó el Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, un grupo de expertos han estado trabajando una propuesta, un documento que en estos días la Comisión Pre Sinodal hemos estado revisando y elaborando, intentando darle forma a una escucha, y ahí están todos los documentos, las síntesis, los testimonios. Gracias a Dios se trabajó con una metodología muy participativa, una metodología que ha facilitado mucho ese trabajo de sistematización.

 “Creo que en el documento están los sueños, los anhelos, las preocupaciones de la Iglesia amazónica y más allá, las preocupaciones de los pueblos amazónicos. Creo que están los elementos necesarios. Al final este Documento, el Instrumentum laboris, nos lo recordaba el Card. Baldisseri citando al Papa Francisco, es un ‘Documento martirial’, que tiene que morir para dar vida a algo más iluminado por la luz de todos los Padres Sinodales que van a traer todo el eco de sus pueblos”.

 Al final, señaló Mons. Martínez usando la metáfora de los alimentos, “este Documento viene a ser como los alimentos que están puestos encima de la mesa y el Sínodo tendrá que ver como los cocina, como los mezcla, como va a hacer con todo eso otro documento superior que será el que se le entrega al Papa para que el Papa al final, nos pueda ofrecer una Exhortación y una guía de escucha de todos los pueblos amazónicos”.

Una segunda escucha de los pueblos amazónicos
Después de esta segunda reunión y de la aprobación del Documento, dijo el Obispo de Puerto Maldonado, queda un momento importante, que no es sentarse a esperar el Sínodo. “No, creo que queda un momento importante en el que decimos, está es la síntesis, esto es lo que nos hemos escuchado, queda ahora que cada Obispo en cada lugar, en cada Iglesia particular después de haber escuchado sus voces, ahora tiene las voces de toda la Amazonía y este Documento es eso, intenta recoger la voz de toda la Amazonia”.

 Ahora queda devolverlo al pueblo para hacer una segunda escucha, de tal manera que ahora les toca a los Obispos y Padres Sinodales una labor importante de síntesis y de dejar que el Espíritu vaya hablando en ellos mismos a través del pueblo, como van a seguir haciendo este segundo proceso con este Documento ya preparado y una segunda escucha en las comunidades y en las Iglesias particulares que no podrá ser tan articulada y no podrá ser tan minuciosa como ha sido la primera, pero que siempre va a ser necesaria, porque es un tiempo de preparación de los Padres Sinodales para ese momento tan importante que va a ser el Sínodo y es ahí donde ellos tienen que traer las voces de sus pueblos, las voces de su gente para que iluminados por el Espíritu Santo puedan marcar cuales van a ser los caminos para nuestra Iglesia, para la Iglesia universal, para la Iglesia amazónica y también para esta ecología integral que es la propuesta de lo que quiere ser la Iglesia para todo el mundo.

Los retos del Instrumentum laboris
Finalmente, refiriéndose a los retos del Documento de Trabajo, Mons. Martínez dijo que el Sínodo está abriendo un proceso, “y creo que lo más importante es que no se pare, que no se detenga. Usando la imagen amazónica de la canoa, el Obispo de Puerto Maldonado explicó en que consiste este proceso: cuando uno va por el río y el río no tiene mucho caudal, o en un río grande uno se encuentra con un banco de arena y la canoa se encalla, entonces uno tiene que bajarse de la canoa y ponerse a empujar, entonces cuesta sacar a la canoa de su inercia, pero una vez que se sale de esa inercia ya sabe que no puede pararse y tiene que seguir sin parar”.

 Para mí, dijo Mons. Martínez, esta experiencia de la canoa, es el proceso en el que estamos ahora. Sin duda este Sínodo Panamazónico es un intento de salir de la inercia, un Sínodo Panamazónico que va de la mano del sacudón que supuso Evangelii Gaudium y la Laudato Si’, fue como un despiértate, ¿dónde estás Iglesia? Esos dos documentos tan importantes, uno un documento programático del Papa Francisco y el otro que ha puesto el énfasis en la ecología integral, en la discusión y en la mesa de negociaciones de la humanidad y en el pensamiento y en la Doctrina social de la Iglesia.

 Estos documentos junto al Sínodo imprimen de alguna manera a la Iglesia amazónica y a la Iglesia universal un proceso que no puede detenerse, es el mismo Espíritu el que está empujando. “Creo que el gran reto es este – concluyó el Obispo de Puerto Maldonado – no perder esta salida de la inercia que hemos hecho y seguir empujando, porque los propios pueblos van a seguir caminando”.

(Tomado de: ceas.org.pe)

 

Sínodo de la AmazoníaDel 14 al 15 de mayo de 2019, se ha celebrado la segunda reunión del Consejo Pre-Sinodal de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica en la que han participado todos los miembros del Consejo: cardenales, obispos, religiosos y laicos que representan a las iglesias en el Amazonas. También estuvieron presentes expertos, consultores de la Secretaría General e invitados especiales.

El informe del Secretario General enumera las diversas actividades realizadas por la Secretaría General desde la primera reunión del Consejo pre-sinodal (en abril de 2018) en vista de la Asamblea Sinodal Panamazónica. La primera, en orden cronológico, fue la segunda reunión de la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) con la Secretaría del Sínodo (Manaos, 14 al 15 de noviembre de 2018), a la que asistieron los obispos representantes de la REPAM en los países pertenecientes a la Región Panamazónica y también delegados de las Conferencias episcopales regionales en el territorio amazónico de Brasil.

El segundo evento relacionado con el Sínodo Panamazónico fue el seminario de estudio organizado por la Secretaría General Hacia el Sínodo especial para la Amazonía: dimensión regional y universal (25 al 27 de febrero de 2019, que incluía dos cuestiones principales: la misión de la Iglesia y la ecología integral. La tercera actividad de la Secretaría General fue la participación en la Conferencia Internacional de Washington (19 al 21 de marzo de 2019), Ecología integral: una respuesta sinodal de la región amazónica y otros biomas / territorios esenciales para el cuidado de la casa común organizada por la REPAM, el Dicasterio para el Servicio Integral de Desarrollo Humano, el Observador de la Santa Sede en la ONU y la Conferencia de Provinciales Jesuitas de los Estados Unidos y Canadá.

Además, la Secretaría General se ha dedicado a la preparación del Documento de trabajo, tema principal en la agenda de esta segunda reunión del Consejo pre-sinodal. En las diferentes sesiones se examinó el proyecto del Instrumentum laborispara la Asamblea Especial, que recopila en un solo texto el material de la consulta puesta en marcha con el Documento Preparatorio, los resultados del Seminario mencionado y la abundante documentación proveniente de los eventos organizados por REPAM en el ámbito de la Amazonía (es decir, asambleas territoriales, foros temáticos, reuniones, seminarios y conferencias). El documento de trabajo está dividido en tres partes que abordan los siguientes argumentos: La voz de la Amazonía entendida como escucha de ese territorio, La ecología integral y la Iglesia con rostro amazónico. El propósito del texto es presentar la situación pastoral de esas tierras y nuevos caminos para una evangelización más incisiva en la Amazonía. El Documento de trabajo es también una reflexión sobre el problema ecológico que interesa a esa región, según la Encíclica Laudato si ‘.

Al final de la discusión, el Consejo pre-sinodal aprobó el Instrumentum laboris, que se difundirá ampliamente en todos los niveles para involucrar al Pueblo de Dios en el proceso sinodal y que se transmitirá a las Conferencias Episcopales pertinentes y a otros cuyos representantes participarán en la Asamblea del Sínodo.

(Tomado de: zenit.org)

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