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libroEl libro “Los jesuitas en tiempos de la violencia (1980-1992), del P. Emilio Martínez SJ, fue presentado la noche del viernes 9 de noviembre en el auditorio de la Casa Matteo Ricci SJ, en Huamanga, Ayacucho). La Hna. Victoria Leaño y los antropólogos Fermin Rivera y Jefrey Gamarra comentaron la publicación ante un auditorio lleno de colaboradores, religiosos y público general, incluyendo la presencia de Mons. Salvador Piñeiro, Arzobispo de Ayacucho.

En sus intervenciones, los comentaristas señalaron el gran valor del libro por aportar información nueva y testimonial sobre la época de la violencia, especialmente sobre la posición y actitud de la Compañía de Jesús frente al conflicto, explorando también las motivaciones institucionales y personales detrás de los hechos narrados. Recordaron además la labor de jesuitas como Carlos Schmidt, Francisco Chamberlain, Juan Alarco, entre otros protagonistas del libro.

Por su parte, el P. Martínez señaló que para él la espiritualidad ignaciana y los Ejercicios Espirituales jugaron un papel importante dentro de las motivaciones de los jesuitas que voluntariamente decidieron acompañar al pueblo sometido a la violencia. “La mística tiene que ver mucho con ser capaz de unir y vincular tu vida a la suerte de los más pobres”, expresó el P. Emilio, quien participó al día siguiente de un Taller de Discernimiento Ignaciano con integrantes de las diversas obras de la Plataforma Apostólica Ayacucho.

(Tomado de: noticias.jesuitas.pe)

HNA SOFIA CHIPANALa Hna. Doris Balarezo, de la Congregación Religiosas Terciarias Trinitarias, nos informa que la Hna. Sofía ya ha sido operada de las fracturas que sufrió en el rostro, debido al accidente automovilístico que tuvo hace unas semanas.

Gracias a Dios, todo ha salido muy bien, y se encuentra recuperándose poquito a poquito.

La Hna. Doris y la Hna. Sofía expresan su agradecimiento especial a todas l@s herman@s por su cercanía y oraciones.

Sigamos orando y pidiendo por la pronta recuperación de nuestra hermana.

Importante dar a las mujeres responsabilidades en la IglesiaMujeres y arquitectura sacra. Las primeras se encuentran todavía al margen de ciertos ámbitos de la Iglesia; la segunda está en declive, mientras se asiste a una «deshumanización de los espacios urbanos». Son cuestiones que deben ser analizadas y lagunas que hay que llenar. Fue lo que dijo el Papa Francisco durante la ceremonia de hoy, en la Sala Clementina, en la que entregó el “Premio Ratzinger”, promovido por la Fundación vaticana Joseph Ratzinger - Benedicto XVI.

 Entregando el galardón a la teóloga Marianne Schlosser (muy emocionada durante la ceremonia) y al arquitecto Mario Botta, el Papa Francisco aprovechó la ocasión para insistir en el deseo de que se reconozca «cada vez más la aportación femenina en el campo de la investigación teológica científica y de la enseñanza de la teología», normalmente considerados «territorios casi exclusivos del clero». También animó el compromiso del arquitecto que ha creado espacios sacros en las ciudades, «en particular cuando se corre el riesgo de olvidar la dimensión espiritual y la deshumanización de los espacios urbanos».

 Pero antes, el Papa Bergoglio no olvidó dedicar un «afectuoso y grato recuerdo» a su predecesor Benedicto XVI, a quien está dedicado el galardón. «Como admiradores de su patrimonio cultural y espiritual –dijo–, ustedes han recibido la misión de cultivarlo y seguir haciéndolo fructificar, con ese espíritu fuertemente eclesial que ha distinguido a Joseph Ratzinger desde los tiempos de su fecunda actividad teológica juvenil, cuando ya dio frutos preciosos en el Concilio Vaticano II, y luego de manera cada vez más comprometedora en las sucesivas etapas de su larga vida de servicio, como profesor, arzobispo, jefe de Dicasterio y, finalmente, Pastor de la Iglesia universal».

 El de Joseph Ratzinger, afirmó su sucesor, «es un espíritu mira con conciencia y valentía los problemas de nuestro tiempo y sabe extraer de la escucha de la Escritura en la tradición viva de la Iglesia la sabiduría necesaria para un diálogo constructivo con la cultura de hoy. En esta línea los animo a seguir estudiando sus escritos, pero también a abordar los nuevos temas sobre los que la fe está llamada al diálogo, como los que han evocado y que considero de gran actualidad, el cuidado de la creación como casa común y la defensa de la dignidad de la persona humana».

 Después de los discursos del padre Federico Lombardi, ex vocero de la Santa Sede y actual presidente de la Fundación Ratzinger, y del cardenal Angelo Amato, prefecto emérito de la Congregación de las Causas de los Santos, el Papa Francisco reflexionó sobre los dos premiados en la edición de este año y expresó aprecio particularmente porque se haya atribuido a una mujer un premio sobre la investigación y la enseñanza de la teología, la profesora Schlosser.

 «No es la primera vez -porque la profesora Anne-Marie Pelletier ya lo ha recibido-, pero es muy importante que se reconozca cada vez más la contribución de las mujeres en el campo de la investigación teológica científica y de la enseñanza de la teología, consideradas durante mucho tiempo territorios casi exclusivos del clero. Es necesario —insistió Francisco— que esta contribución sea estimulada y que encuentre un espacio más amplio, coherente con el crecimiento de la presencia femenina en los diferentes campos de responsabilidad de la vida de la Iglesia en particular, y no sólo en el campo cultural. Desde que Pablo VI proclamó a Teresa de Ávila y a Catalina de Siena doctoras de la Iglesia, no cabe duda de que las mujeres pueden alcanzar las cimas más altas en la inteligencia de la fe. Juan Pablo II y Benedicto XVI también lo han confirmado, incluyendo en la serie de doctores los nombres de otras mujeres, Santa Teresa de Lisieux y Hildegarda de Bingen».

 Lo mismo vale para la arquitectura sacra, de la cual Botta es un ilustre exponente. «A lo largo de la historia de la Iglesia —explicó el Pontífice argentino—, los edificios sagrados han sido una llamada concreta a Dios y a las dimensiones del espíritu allí donde el anuncio cristiano se ha difundido en el mundo; han expresado la fe de la comunidad creyente, la han acogido y han contribuido a dar forma e inspiración a su oración. El compromiso del arquitecto que creó el espacio sagrado en la ciudad de los hombres es, por tanto, de altísimo valor y debe ser reconocido y animado por la Iglesia, en particular cuando se arriesga el olvido de la dimensión espiritual y la deshumanización de los espacios urbanos».

 En el contexto de los grandes problemas de nuestra época, «la teología y el arte deben, pues, seguir siendo admiradas y elevadas por la potencia del Espíritu, fuente de fuerza, de alegría y de esperanza», recordó Francisco.

 Al final de su discurso, el Papa volvió a recordar al Papa emérito y las palabras con las que «invitaba a la esperanza», evocando la enseñanza de San Buenaventura de Bagnoregio. En ocasión de una visita de 2009, en la patria del santo, Benedicto XVI citó una de sus bellas imágenes «de la esperanza», comparada con «el vuelo del ave, que despliega sus alas lo más ampliamente posible y para moverlas emplea todas sus fuerzas. En cierto sentido toda ella se hace movimiento para elevarse y volar. Esperar es volar, dice san Buenaventura. Pero la esperanza exige que todos nuestros miembros se pongan en movimiento y se proyecten hacia la verdadera altura de nuestro ser, hacia las promesas de Dios. Quien espera —afirma— “debe levantar la cabeza, dirigiendo a lo alto sus pensamientos, a la altura de nuestra existencia, o sea, hacia Dios”».

 Por lo tanto, cómo no agradecer a los teólogos y a los arquitectos, pues, cada uno en sus disciplinas y con formas diferentes, afirmó el Papa, «nos ayudan a levantar la cabeza y dirigir nuestros pensamientos hacia Dios».

(Tomado de: lastampa.it)

Pedro arrupeEste miércoles, 14 de noviembre de 2018, al cumplirse 111 años del nacimiento del P Pedro Arrupe, el P General Arturo Sosa S.J. ha enviado una carta a toda la Compañía de Jesús informando sobre la Causa de beatificación de quien fue Superior General de la Compañía de Jesús entre 1965 y 1983. 

"Tengo la alegría de comunicar a todo el cuerpo religioso y apostólico de la Compañía de Jesús que ha comenzado oficialmente el proceso hacia una posible beatificación del P Pedro Arrupe, 28° Superior General de la Compañía de Jesús. Desde ahora, por tanto, ya es considerado "Siervo de Dios". La causa se ha puesto en marcha en el Vicariato de Roma, lugar de su muerte. Después de haberlo orado y considerado atentamente, la Compañía ha pedido el inicio de este discernimiento eclesial sobre la heroicidad de sus virtudes."

El comunicado también señala que el proceso se encuentra en sus primeros pasos. "Una vez recibidos el nihil obstat de la Santa Sede, el consentimiento de los obispos más cercanos a Roma dentro de la Conferencia Episcopal Italiana y constatada la ausencia de obstáculos de parte del pueblo de Dios, el 5 de febrero de 2019, en el 28° aniversario de su muerte, tendrá lugar en la basílica de San Juan de Letrán la sesión de apertura de su causa de beatificación."

"Estoy convencido de que la persona del P Pedro Arrupe, en este tiempo de gracia que ahora comienza hacia su deseable beatificación, suscitará en los jesuitas y en nuestros compañeros y compañeras en la misión un mayor deseo de unión y de renovación espiritual que nos impulse a colaborar en la reconciliación de todas las cosas en Cristo, llevándonos, 'bajo el Romano Pontífice; adonde el Espíritu nos conduzca", finaliza en el comunicado del P General Arturo Sosa S.J.

Para contribuir a la difusión de la figura del P. Arrupe y obra en los medios de comunicación y entre los laicos de la provincia, la Oficina de Comunicación SJ de la Provincia de España ha elaborado un breve Dossier de 17 páginas que recoge lo esencial de su figura en un formato divulgativo. Incluye aspectos de su biografía, personalidad, espiritualidad, su relación con la Compañía y la Iglesia y una amplia bibliografía.

(Tomado de: jesuitas.lat)

Padre arrupe"En los últimos meses, cuando he compartido esta intención en los distintos lugares que he visitado, he podido comprobar por mí mismo lo viva que está la memoria y el legado del Padre Arrupe. Elocuentes e incluso conmovedoras cartas postulatorias recibidas de todo el mundo confirman que su reputación de santidad es reconocida en varios sectores de la Iglesia. Una fama espontánea, continua y duradera". Con estas palabras, el P. Arturo Sosa Abascal, Prepósito General de la Compañía de Jesús, informa en una carta enviada a los jesuitas que el proceso hacia la posible beatificación del P. Pedro Arrupe, 28º Superior General de esta Orden religiosa; "ha comenzado oficialmente". La causa se inició en el Vicariato de Roma, lugar de su muerte.

Hombre de Dios y de la Iglesia
Asimismo, el Padre Sosa subraya que en todas partes, «jesuitas y no jesuitas han sido testigos de las excepcionales cualidades del Padre Arrupe: su deseo de cumplir en todas las cosas la voluntad de Dios Padre, su arraigo en Jesucristo, su confianza en el Espíritu Santo como guía de la Iglesia, su lealtad inquebrantable al Santo Padre, el "Vicario de Cristo en la tierra", así como su espíritu misionero, su fidelidad personal a nuestro modo de proceder, su sensibilidad a las situaciones sociales dramáticas, su amor y su cercanía a los pobres».

«El P. Pedro Arrupe -concluye el Superior general- ha demostrado ser un extraordinario y apasionado hombre de Dios y hombre de la Iglesia».

(Tomado de: vaticannews.va)

Un grito de la humanidadEs desplazamiento forzado. Nos muestra la cruel realidad a la que miles de personas están obligadas en el mundo entero. No dudemos en calificar apropiadamente la situación. Salen porque no tienen otra opción ante las guerras, los conflictos, la persecución, la violencia e inseguridad alimentaria a la que están sometidos. Sus hogares, sus lugares de trabajo no brindan más un ambiente para la vida, para el sano crecimiento de sus hijos.

Cada marcha de los desplazados forzados es un grito. Cada hombre, cada mujer en el camino, cada familia es clamor de humanización para un mundo herido. El último informe de ACNUR refiere que hay 68,5 millones de personas desplazadas por la fuerza a finales del 2017. El número de refugiados que ha huido de sus países para escapar a los conflictos asciende a 25,4 millones de los 68,5 millones de personas desplazadas. Esta cifra supone un incremento de 2,9 millones respecto al 2016 y el mayor aumento registrado jamás por ACNUR en un solo año. Las cifras son alarmantes.

Michael Czerny S.J. en Lampedusa hace unos meses reiteró como prioridad absoluta de la Iglesia el afrontar el fenómeno de movilidad humana. Insistió en que es necesario contribuir a leer los desplazamientos como ''signo de los tiempos', y esforzarnos por formular respuestas pastorales eficaces y adecuadas. Recordó que el Papa Francisco favorece la cultura del encuentro remarcando la centralidad de la persona humana, y nos invita con cuatro verbos - acoger, proteger, promover e integrar - a un compromiso irrestricto por el desarrollo humano integral. En este escenario, no se puede hacer oídos sordos al grito, lo primero es salvar la vida de quienes marchan. Ni el Mediterráneo, ni los desiertos, ni nuestras fronteras latinoamericanas son cementerios.

José García Paredes, sostiene que la indignación surge cuando uno toma conciencia de su dignidad y constata cómo esa dignidad es pisoteada, despreciada, dejada de lado. Indignarse es una auténtica reacción ética. Es una señal de alarma que indica la inhumanidad de algo que está aconteciendo. Sin duda, este es un primer paso como respuesta. Tres mil hondureños salieron hacia el norte. En el camino se han convertido en más de seis mil. Indignados ante la situación de vida en sus pueblos han decidido buscar otras oportunidades. Pero también hemos visto, cómo otro grupo de indignados marcha hacia Tegucigalpa, en solidaridad y denuncia ante la incapacidad de un gobierno para brindar condiciones de vida para su pueblo. Nicaragua se sigue desangrando. Los jóvenes han liderado los reclamos por tanta injusticia. Se han perdido vidas, y son muchos los encarcelados. Centroamérica denuncia con dolor.

En Ecuador, especialmente a partir del año 2000, hemos acogido a miles de colombianos que cruzaron la frontera para encontrar espacios seguros donde vivir. La frontera norte se convirtió con el tiempo en mina codiciada del narcotráfico. El flujo de personas no ha terminado. Además, nuestros hermanos y hermanas venezolanas llegan diariamente, unos para quedarse, otros en tránsito hacia el sur. Hemos llegado a picos de 6000 por día cruzando la frontera. En la actualidad es de 2000. Se calcula 250,000 venezolanos en el país. Pocos con status legal reconocido.

JRS Ecuador ha respondido ante este gigantesco desafío. Para ello hemos organizado albergues en el sur de Quito. Apoyamos las Escuelas de Ciudadanía y Derechos Humanos que es una propuesta de acompañamiento formativo y de fortalecimiento de saberes, experiencias y capacidades para el empoderamiento de la población desplazada en condiciones forzadas y en necesidad de protección internacional. Lideramos desde la Red Clamor conformada por otras entidades de Iglesia y civiles, las acciones de acogida, protección e integración de nuestros hermanos desplazados. Atendemos en tres lugares de frontera las situaciones diarias que se presentan. En coordinación con la Pontificia Universidad Católica, JRS Ecuador acompaña familias desde los consultorios jurídicos gratuitos, el centro de psicología aplicada, o las capacitaciones en emprendimientos productivos. Además, hemos acogido familias en nuestros centros educativos de Fe y Alegría, y el CMT. Junto con Hogar de Cristo en Guayaquil hemos dado alojamiento temporal a cerca de 7000 mil personas que han pasado desde mayo.

Ante el grito de los desplazados forzados, como Compañía de Jesús, renovamos nuestro compromiso de luchar contra un sistema consumista que produce cada vez más empobrecidos. Buscamos soluciones duraderas. Es necesario ir a las causas de los conflictos. Miramos el futuro con esperanza. Sabemos que la solidaridad es respuesta legítima, pero hay que ir más allá, generando procesos de reconciliación profundos. Estamos hoy llamados a acompañar y servir a los migrantes en sus tránsitos, compartiendo el pan con ellos, haciendo de sus padecimientos y luchas las nuestras, al tiempo que trabajamos por transformar un sistema que esquilma los recursos naturales de los pobres, refuerza regímenes autoritarios y alimenta conflictos bélicos, para luego cerrar fronteras y ojos ante los millones de personas que llaman a nuestras puertas a consecuencia de todo ello. Arturo Sosa, S.J. , Prepósito General

Gustavo Calderón , S.J.
Provincial Ecuador

(Tomado de: jesuitas.lat)

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