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EL ESPÍRITU ESTÁCRP - CONFER continúa presente en acciones solidarias ante las consecuencias posteriores a las inundaciones del Niño Costero saliendo de prisa al encuentro

Acabamos de celebrar Pentecostés; la presencia del Espíritu que nos hace abrir puertas y ventanas para salir e ir al encuentro del mundo.

El mismo Espíritu que animó a Jesús a recorrer los caminos para ir al encuentro del pueblo pobre llevando la Buena noticia del reino y el compromiso por la vida abundante.

¡Sin el Espíritu no podemos decir Jesús es el Señor!, sin el Espíritu no podemos actuar al modo de Jesús generando vida, solidaridad, paz consuelo y acciones y encuentros generadores de vida  con l@s que más sufren

El Espíritu no viene como solemos pedir ¡ven Espíritu Santo!.

El ESPÍRITU ESTÁ SIEMPRE  en la memoria creyente y profética de cada un@ de nosotr@s recordándonos dónde hemos de estar y con quién, al modo de Jesús, en cada circunstancia de nuestra vida personal, comunitaria y social

Jesús es el Señor de la VIDA y el Espíritu que está, nos recuerda todas las cosas de Jesús y nos enseña cosas nuevas para poder responder a los nuevos desafíos  de la vida que nos toca vivir. Como creyentes  nos hacemos  portador@s de EL si los hacemos presente en todas las acciones en favor de la vida que clama…

Como creyentes hacemos presente al Espíritu, el mismo que animó a Jesús, en cada encuentro que genera dignidad, humanización, conciencia ciudadana, empoderamiento y conciencia fraterna para levantarnos juntas y juntos de cualquier evento donde las responsabilidades conjuntas provocan que sucedan con mayor magnitud y sufrimiento para los más pobres.

Por supuesto que existe el buen espíritu y el mal espíritu, como  nos hemos dado cuenta como vida religiosa en salida hacia tantos hermanos y hermanas que sufren las consecuencias  post inundaciones del Niño Costero

Nos estamos dado cuenta del mal espíritu de una sociedad que ha lucrado y abusado del dolor ajeno de l@s damnificad@s

Nos damos cuenta de la corrupción y su magnitud… múltiple y abundante…

Nos damos  cuenta del desentendimiento del Estado después de esta catástrofe abandonándoles a su suerte con falsas promesas…

Nos damos cuenta de tantos “intereses corruptos que se están jugando” en esta “Reconstrucción nacional” sin equidad, sin justicia, sin tener en cuenta la dignidad de cada persona en esos lugares donde no llega el Estado, no llegan los Gobiernos regionales, no llegan las alcaldías, y a veces tampoco llega la Iglesia, especialmente a l@s más pobres

Nos damos cuenta de cuanto robo ha habido de las ayudas humanitarias, cuánto se ha malogrado, cuánto NO han entregado  en tantos lugares, cuánto han escogido para quedarse unos pocos con lo mejor…  de las cosas materiales y una gran parte de los recursos materiales…

Esta experiencia del “Niño costero” ha sacado lo peor y lo mejor de nosotros mism@s

Nos damos cuenta también como vida religiosa que a much@s nos ha ganado el mal espíritu de la inercia, la indiferencia, la cerrazón , el individualismo congregacional y el no tengo tiempo… entre otros muchas actitudes en donde el ESPÍRITU, QUE ESTÁ  presente, no lo hemos dejado llegar a nuestra memoria, conciencia y corazón creyente para que nos para que nos movilice y recuerde todas las cosas que teníamos que estar haciendo en este momento que sigue siendo emergencia para muchas personas, familias, zonas afectadas,  pero… vamos tirando en el olvido junto con el Estado, la sociedad, porque ya no es noticia ese dolor humano…

Ese no es el Espíritu que animó a Jesús… y cuando ese es el espíritu que nos anima, dejamos de actuar como seguidores de Jesús.

Nos damos cuenta del buen espíritu de mucha gente que a lo largo y ancho del país ha sido tremendamente solidaria y sin ningún interés personal al estar en el momento justo para ayudar, apoyar, salvar situaciones, vidas, hambre, dolor

Nos damos cuenta de muchas y muchos que en medio de la mayor impotencia han estado escuchando, consolando, refugiando, albergando, dando pan, agua, cercanía, consuelo y ayuda afectiva y efectiva y mucho más

Nos damos cuenta de la caridad  solidaria de muchas congregaciones, conferencias religios@s, e instituciones del país y de otros tantos y muchos países  que han hecho su aporte a CONFER para que mediante ell@s seamos esta vida religiosa en el Perú: manos, pies, corazón que peregrina a estas tantas personas en estas zonas afectadas con l@s hermanos y hermanas damnificad@s

Nos damos cuenta que el Espíritu está en muchas y muchos llegando anónimamente y sin protagonismos allí donde nadie ha llegado

Nos damos cuenta de mucha vida religiosa en salida de prisa, cansándose hasta el agotamiento por estar, acompañar y comprometerse con estas situaciones concretas que claman vida, justicia, organización y concientización, pan partido y compartido

EL ESPIRITU ESTÁ ANIMANDO… Oportunidad de que como comunidades religiosas trabajemos en red con un solo corazón como uno de nuestros grandes desafíos como VR.

Ya pasó el primer momento de la urgencia a la que buscamos responder solidariamente para resolver  problemas de primera necesidad… comida, abrigo, protección, vestido.
Ahora nuestro pueblo necesita nuestra solidaridad para enfrentar las necesidades de mediano y largo plazo que tienen que ver más con la organización y  los elementos  estructurales.

Que el Espíritu que nos habite nos haga recordar y movilizarnos con esperanza y compromiso como vida religiosa a estos márgenes, periferias, fronteras del dolor y la pérdida.


Herman@s en nombre de la Junta Directiva de CRP-CONFER Perú les invitamos a no olvidar que la emergencia sigue y tenemos que estar atent@s, en pie,
pront@s para salir al encuentro.


CRP XLVIII

               Hna. María Inés Menocal Lepe csc
               Secretaria General CRP  

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